La Construcción de mi Propósito bajo el Modelo Ikigai

Construyendo un propósito con impacto real.

Propósito: El propósito es la razón profunda por la que haces lo que haces.
 Es lo que le da sentido a tu vida, a tus decisiones y a tus metas. No es solo un trabajo o una carrera, es el “para qué” detrás de todo.

Durante mucho tiempo escuché hablar de “tener un propósito”, pero no siempre entendía cómo se construía o cómo se aplicaba realmente a la vida personal y profesional. Para mí, el propósito no es solo una meta futura, sino una guía que me ayuda a tomar decisiones, a entender por qué estudio lo que estudio y hacia dónde quiero dirigir mis esfuerzos.

Ikigai: El ikigai (生き甲斐) es un concepto japonés que significa, "razón para vivir" o "razón para levantarse por la mañana". En Japón, no es necesariamente algo grandioso — puede ser tan simple como cuidar un jardín, ver a los nietos crecer, o dominar un oficio.

En Occidente se popularizó a través de un diagrama con cuatro círculos que se superponen:

Lo que amas

Lo que el mundo necesita

Por lo que te pueden pagar

En lo que eres bueno

 A través de esta práctica, utilicé el modelo Ikigai como una herramienta para reflexionar sobre mí misma: lo que me gusta, lo que se me da bien, lo que el mundo necesita y cómo puedo generar ingresos con ello. Este proceso se convirtió en un espacio de autoanálisis, aprendizaje y mejora personal.

Mi punto de partida

docx

Plantilla_Ikigai.docx

28.8KB

 En mi versión inicial del propósito, tenía bastante claro que quería trabajar con tecnología y crear soluciones que ayudaran a otros. Siempre me ha gustado la programación, entender cómo funcionan los sistemas y buscar formas de mejorar procesos. También sabía que quería que mi trabajo tuviera valor real para las personas y los negocios.

Sin embargo, al releer mi primera versión, me di cuenta de que, aunque la idea era clara, todavía era muy general. Yo sabía lo que quería, pero no lo había aterrizado completamente.

Lo que aprendí de la retroalimentación

docx

Copia de Plantilla_Ikigai mejorada.docx

29.8KB

Cuando mis compañeros evaluaron mi propósito, recibí comentarios muy positivos que me dieron seguridad, como que mi propuesta era clara, coherente y alineada con mi carrera. Eso me hizo sentir que iba por buen camino.

Pero también recibí observaciones que me hicieron reflexionar más profundamente. Me señalaron que podía definir mejor el área específica en la que quería enfocarme, que podía hacer mi propuesta más diferenciada y que debía concretar mejor mi modelo de negocio.

Lejos de verlo como una crítica negativa, entendí que esa retroalimentación era una oportunidad para crecer y mejorar.

Mi proceso de reflexión personal

Al analizar esos comentarios, me hice varias preguntas importantes:

¿A quién quiero ayudar realmente?

¿Qué tipo de problemas quiero resolver?

¿Qué puedo ofrecer que sea práctico y realista desde ahora?

Fue ahí cuando entendí que no basta con decir “quiero ayudar a empresas”, sino que debía definir mejor mi enfoque. Pensé en mi entorno, en los pequeños negocios que muchas veces necesitan apoyo tecnológico, pero no cuentan con soluciones adaptadas a su realidad.

 Mi propósito después del proceso

Después de reflexionar y ajustar mi propuesta, llegué a una versión de propósito con la que me siento más identificada:

Mi propósito emprendedor es desarrollar soluciones tecnológicas prácticas y accesibles para pequeños negocios que necesitan digitalizar y automatizar sus procesos, ayudándolos a crecer de manera sostenible mientras yo continúo desarrollándome como profesional en el área de la ingeniería de sistemas.

Esta versión representa mejor quién soy y lo que quiero lograr. No es una idea idealizada, sino algo que puedo comenzar a construir desde ahora.

 Lo que cambió en mí

Antes, veía el propósito como algo lejano, casi teórico.
 Ahora lo veo como una guía real.

Entendí que:

No necesito hacerlo todo a la vez.

Es mejor empezar con un enfoque claro.

La mejora constante forma parte del proceso.

Escuchar otras perspectivas enriquece mis ideas.

Este ejercicio me ayudó a confiar más en mis capacidades y a visualizar un camino más claro para mi desarrollo profesional.

 La construcción de mi propósito bajo el modelo Ikigai fue un proceso de autoconocimiento, reflexión y crecimiento. Aprendí que el propósito no se define de una sola vez, sino que se construye con el tiempo, con experiencias y con retroalimentación.

También aprendí el valor del trabajo en equipo y de la crítica constructiva. Escuchar a mis compañeros me permitió ver mi propuesta desde otros puntos de vista y fortalecerla.

Hoy siento que tengo un propósito más claro, más realista y alineado con quién soy y con lo que quiero llegar a ser. Este ejercicio no solo me ayudó académicamente, sino que me dejó una base sólida para seguir construyendo mi futuro personal y profesional.

REFERENCIAS

Conceptos generales sobre propósito y modelo Ikigai, apoyados con herramientas de inteligencia artificial.

Retroalimentación recibida durante el proceso de evaluación entre pares.

Material académico proporcionado por el Dr. Vladimir Estrada.

Write a comment ...

Write a comment ...